Santilli juró como Jefe de Gabinete, se abrazó con Adorni y mostró músculo político
En una ceremonia de alto voltaje, el Presidente Javier Milei le tomó juramento al flamante ministro coordinador y sentó a 14 gobernadores.
Este martes el presidente Javier Milei le tomó juramento formal a Diego Santilli como nuevo Jefe de Gabinete de Ministros, en una ceremonia estuvo signada por gestos tácticos como el cerrado y efusivo abrazo de tres cuerpos junto al flamante funcionario y al saliente Manuel Adorni, buscando blindar al exvocero ante el impacto de las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito que forzaron su salida.
La llegada de Santilli, quien asume tras dejar el Ministerio del Interior, representó una masiva demostración de volumen político. El acto congregó a 14 gobernadores provinciales y a una nutrida e histórica delegación de la primera línea de La Libertad Avanza (LLA) y el PRO de la provincia de Buenos Aires, un movimiento que consolida de forma fáctica el posicionamiento del “Colo” como el candidato natural del esquema oficialista para disputar la gobernación bonaerense contra el kicillofismo en las elecciones de 2027.
La fuerte presencia de dirigentes del principal distrito electoral del país funcionó como una tácita bendición para el armado territorial de Santilli. Entre las figuras de peso del Conurbano y el interior provincial se destacaron el jefe de la bancada del PRO en la Cámara de Diputados de la Nación, Cristian Ritondo; el titular de LLA bonaerense, Sebastián Pareja; y los jefes de bloque provinciales Matías Ranzini y Alejandro Rabinovich. También dieron el presente el intendente en uso de licencia de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro; el jefe comunal de Junín (también con licencia), Pablo Petrecca; y el exalcalde de Olavarría, Ezequiel Galli, pieza clave en el andamiaje de Santilli en el disuelto Ministerio del Interior.
El desembarco del PRO en la botonera de la Jefatura de Gabinete trajo aparejada una inmediata reestructuración burocrática orientada a concentrar las decisiones políticas. Con la llegada de Santilli, el Gobierno nacional volvió a disolver el Ministerio del Interior y unificó sus competencias bajo una estructura unificada: la gestión nacional contará con una única Vicejefatura de Gabinete a cargo de Ignacio Devitt (actual secretario de Asuntos Estratégicos).
Por otra parte, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se alzó con un triunfo en la interna palaciega al concentrar bajo su órbita el control total de los medios públicos y el manejo institucional de la prensa, áreas de influencia que hasta el fin de semana pasado retenía de forma personal Manuel Adorni.
La liga de mandatarios provinciales que dio el presente en los palcos de la Casa Rosada configuró un mapa de respaldo federal transversal, sumando delegaciones dialoguistas y bloques del extinto Juntos por el Cambio: Raúl Jalil (Catamarca), Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Gustavo Sáenz (Salta), Jorge Macri (CABA) y Martín Llaryora (Córdoba).
En un contraste absoluto que preanuncia la continuidad de las hostilidades fiscales por los fondos de la coparticipación, la Casa Rosada excluyó de la convocatoria a los gobernadores del peronismo combativo como Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja) y Gildo Insfrán (Formosa), al igual que los mandatarios Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Sergio Ziliotto (La Pampa).
Con este despliegue, Santilli asume un doble desafío de alta exposición: apelar a su perfil negociador para destrabar las reformas estructurales que exige Milei en el Congreso y, al mismo tiempo, utilizar la centralidad de la Jefatura de Gabinete como plataforma para desgastar el bastión de Kicillof, esquivando el costo de una gestión nacional que no da tregua.