Camioneros avanzan con la pelea por la basura: alerta en los municipios bonaerenses
El gremio de Pablo Moyano cruzó con dureza a la Federación de Municipales (Fesimubo) tras la propuesta de remunicipalizar la recolección para bajar costos.
La gestión de los residuos se ha transformado en el nuevo campo de batalla político y sindical de la provincia de Buenos Aires. En un contexto de crisis por la caída de la coparticipación y la baja recaudación, la propuesta de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (Fesimubo) de devolver el servicio a manos estatales ha desatado una respuesta feroz del Sindicato de Camioneros.
El titular de Fesimubo, Hernán Doval, encendió la mecha al sostener que los contratos privados de basura “consumen gran parte de los presupuestos locales” y defender la estatización del servicio. En ese marco, la réplica de Pablo Moyano fue inmediata y no solo calificó a Doval de “vocero de los intendentes“, sino que denunció que la maniobra esconde un intento de precarización laboral y rebaja salarial, comparando la iniciativa con las políticas de ajuste de Javier Milei.
El conflicto tuvo su punto de máxima tensión en Villa Gesell, donde el intendente Gustavo Barrera intentó avanzar con cambios en el esquema de barrido. La respuesta de Camioneros incluyó movilizaciones y amenazas de un paro general del sector. Tras una mediación del Ministerio de Trabajo provincial, se logró la reincorporación de los trabajadores despedidos, pero la tregua es frágil.
Este escenario se replica en La Plata, donde la gestión local ha abierto una mesa de diálogo para revisar los contratos vigentes, lo que mantiene en alerta a la rama de recolección de Camioneros ante cualquier intento de municipalización que implique el cambio de convenio colectivo.
Para los jefes comunales, el dilema es técnico y político. Si bien reconocen que la gestión municipal directa permitiría reducir significativamente el gasto público, saben que enfrentarse a Camioneros implica arriesgarse a tener las calles inundadas de basura en plena crisis, una imagen que ningún intendente quiere pagar.
Esta disputa coloca al gobernador Axel Kicillof en una posición incómoda. El mandatario debe mediar entre sus intendentes aliados, que buscan oxígeno fiscal, y uno de los gremios con mayor capacidad de movilización y presión en el territorio bonaerense.
Más allá de los números, lo que se discute es el poder territorial. La recolección de residuos es, históricamente, el núcleo duro de la influencia de Camioneros en los distritos. La posibilidad de que el servicio vuelva a manos municipales amenaza un modelo de décadas y anticipa que la basura seguirá siendo el eje de los principales conflictos gremiales del año.