León XIV llega a la Argentina ante un Gobierno en estado de alerta por sus pronunciamientos

La última vez que Jorge Mario Bergoglio pisó suelo argentino fue cuando preparó una valija y partió para el cónclave que iba a designar al reemplazante del alemán Joseph Ratzinger.
Eran los últimos días de febrero de 2013. El entonces arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina llegó al Vaticano y dos semanas después fue designado como el primer pontífice latinoamericano, argentino y jesuita de la historia católica.
El 13 de marzo de ese año quedó al frente de la Santa Sede y en los primeros años de su papado no mostró interés en volver a su terruño. Cambió de idea en los últimos años de su vida e incluso dijo en distintas entrevistas que si la salud lo acompañaba tenía previsto visitar África y luego prepararse para una gira corta a los dos lados del Río de la Plata.
Francisco llevó a cabo cuatro visitas a ese continente, pero la salud no lo acompañó para concretar la promesa de volver a su terruño. El pontífice nacido en el barrio porteño de Flores falleció el 21 de abril de 2025 en el Vaticano.
Desde que dejó Buenos Aires en 2013 nunca volvió. Su sucesor, el papa León XVI, cumplirá esa promesa desde este domingo, en una decisión inalterable de mantener su primera gira por América Latina, a pesar de la intervención quirúrgica que afrontó hace tres semanas para extirparle un nódulo cancerígeno de un pulmón.
Robert Prevost se empeñó en retomar su agenda y, a pesar de las recomendaciones médicas, decidió mantener la gira.
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